Según fuentes oficiales, el jueves 1/10,
con los nuevos datos, el país lideró el ranking mundial con 74.1 muertes por
millón de habitantes. Lo siguió la pequeña isla de Guam, muy lejos, con apenas
11.8 muertes, y luego Israel, con 5.9.
Dentro del continente, Ecuador reportó en
las últimas 24 horas 4.4 muertes por millón de habitantes, y le siguieron Chile
(4.2), Colombia (3.9), Brasil (3.4) y Bolivia (3.1).
Si tomamos en cuenta el registro del día
anterior, antes de los polémicos 3.352 muertos bonaerenses atrasados en los
registros, Argentina había reportado el miércoles 9.25 muertes por millón de
habitantes. Un número altísimo. Para comparar, Guam, el segundo en el último
ranking, en su anterior reporte marcó 5.95 muertes por millón de habitantes.
Israel tuvo casi la mitad: 4.9.
Esto, en medio de la Cuarentena mas larga
del planeta, una inflación interanual de cerca del 50%, una cantidad récord de Abortos,
el liderazgo regional en materia de Ideología de Género (denuncias contra quien
piense diferente, y un INADI que se ocupa de discriminar sistemáticamente a
quien no este alineado con su ideología)
Una creciente inseguridad justificada desde
el gobierno, (según el propio gobernador la venta de drogas es muchas veces una “alternativa
laboral”) la toma de terrenos “IMPULSADA” desde el ministerio de seguridad, una
imparable devaluación del peso en relación a otras monedas de la región. Vuelos
suspendidos (el 2 de Noviembre yo mismo viajaba a Brasil, con pasaje comprado y sin
ninguna respuesta)
¿Es esta la Argentina que queremos?, La
pandemia afectó a todo el mundo, pero no todo el mundo fue afectado tan drásticamente
como la Argentina en todos los órdenes.
Hoy estamos en un país devastado, económica,
productiva, social, espiritual y moralmente. Tenemos diputados que dan exhibiciones
públicas de todo tipo, desde cambiarse la camisa hasta escenas eróticas (todo
mientras están sesionando), decenas de miles de pequeñas empresas y comercios
cerrados, grandes compañías huyendo o a punto de huir, periodistas censurados
por opinar diferente, científicos silenciados por no sujetarse a los “protocolos
establecidos”, un totalitarismo absoluto en el que se monopoliza el pensamiento
y se disfraza de enemigo al que piensa distinto por el simple hecho de hacerlo y
un sinnúmero de circunstancias más que no puedo ni siquiera entender y
describir.
Un docente gana 220 dólares por mes y un policía
unos 400, la jubilación mínima es de 125 y no… no alcanza para absolutamente
nada.
En medio de esta situación, la única esperanza
para los argentinos es acercarse a Dios. Los gobernantes de las últimas décadas,
sacaron a Dios del gobierno. No se escucha desde los estratos de Poder, ninguna
alusión al Señor que si es mencionado en la constitución Nacional. No hay
discursos que hagan referencia a Él, se toma un rumbo diametralmente opuesto a
lo que dice su palabra y que está contemplado incluso en la misma constitución.
Cuando un hombre se aleja de Dios, su
entorno directo puede sufrir las consecuencias, pero cuando los que se alejan
de Dios son los gobernantes, la consecuencia las sufre todo el pueblo.
pero cuando los perversos están en el poder el pueblo gime”
Proverbios 29:2 NTV
No es imposible que se levante una generación
de cristianos comprometidos que se atrevan a “conquistar el monte de la política”
pero es imprescindible que esos que lo intenten sean respaldados, animados,
capacitados para poder ser luz en medio de un mundo que está en absoluta
oscuridad.
La respuesta está en Dios y si bien es
claro que no debemos politizar el cristianismo es absolutamente necesario que
nos animemos a cristianizar la política.
Si no lo hacemos Dios y la Patria lo
demandaran.
