jueves, 3 de diciembre de 2020

Discurso a la clase dirigente con relacion al aborto

 


Cuando encaramos un tema tan sensible como la despenalización del aborto, debemos buscar que los argumentos sean lo suficientemente sólidos ya que el tema puede ser abordado desde diferentes miradas y todas y cada una de ellas tienen sus propias interpretaciones.

Desde la ciencia médica, biológica y anatómica es indiscutible la existencia de la vida y en el peor de los casos, a partir de la semana 6 en la que el corazón ya se escucha latir es indudable que se trata de un ser absolutamente distinto. Todavía dependiente de su madre pero en camino hacia su independización.

Desde la ley, el Código Civil en su ARTICULO 19 que “La existencia de la persona humana comienza con la concepción.”

Por lo cual, forzar la muerte de esa persona, aun en el vientre de su madre constituye un delito penal, ya que se priva a dicha persona de todos sus derechos, comenzando por el primero de ellos que es el derecho a la vida.

Ignorar esta realidad es ignorar la constitución nacional, los tratados internacionales y el código civil.

Desde la ciencia Social. Se dice que es para ayudar a las chicas pobres que no pueden pagar el aborto y se nos presenta un falso dilema entre “aborto legal o aborto ilegal”, cuando en realidad no es la legalidad o ilegalidad el problema sino el aborto en sí mismo ya que termina con la vida de un inocente, se obliga a la madre a ser la madre de un niño muerto. En caso de violación se protege al violador, ya que se termina con la prueba genética y en caso de violación consentida por algún padre, madre o tutor, ya que conocemos la cruel realidad de aquellos que obligan a sus hijas a prostituirse, “quitamos el obstáculo o impedimento” para que esa chica siga siendo explotada. Casi parecería que actuamos como autistas a los verdaderos problemas a los que se enfrentan estas chicas y circunscribimos todo a nuestra realidad particular y personal.

Desde el punto de vista de la psicología, para evitar el trauma de continuar el embarazo se expone a la mujer al trauma de realizarse un aborto, sin considerar las consecuencias de estrés postaborto, y la marca que esto deja en la mayoría de las mujeres.

Todos estos temas de vital importancia pero que no atañen a mi competencia particular que es la espiritualidad. Mucho se dice acerca del valor de la religión y las creencias personales, pero nuestros legisladores no pueden ignorar que en Argentina más de 85 % de las personas se consideran cristianas y que el en representatividad de esas personas que deben sancionar la ley.

Ya desde el comienzo de la creación, cuando Caín mata a su hermano Abel, sin que ninguna ley al contrario hubiera sido establecida, Dios reclama y confronta a Caín diciendo “La sangre de tu hermano clama a mi desde la tierra”. No era una ley lo que Caín había quebrantado, sino un principio. El principio de tomar algo que no le correspondía. La vida de Abel, era un regalo que Dios le había otorgado, por lo cual ninguna persona podía tomarla arbitrariamente. Dios nos hace responsables por el otro y no dueños del otro. Matar a un niño en el vientre de su madre es ignorar nuestra responsabilidad e intentar jugar a ser dios, decidiendo quien vive y quién no.

En diferentes culturas los niños fueron entregados como ofrenda a diferentes dioses (Molok es uno de los grandes ejemplos) y es esta, una práctica condenada por el Dios de los cristianos (que constituimos la mayoría indubitable de la Argentina) y que genera consecuencias morales y económicas sobre quienes la practican, promueven o avalan.

La Patria que queremos, no tiene personas de más. Nuestro país necesita de todos los argentinos, y para terminar con la pobreza no podemos intentar terminar con los pobres. Necesitamos invertir en ellos, crear oportunidad, administrar de manera genuina, transparente y equilibrada los recursos del estado, dejar de financiar caprichos de algunas minorías para destinan ese dinero a proyectos que verdaderamente beneficien el crecimiento de la nación y no la comodidad de un pequeño sector.

La crisis de la Argentina es Moral, y la legalización del aborto solo profundizara más esta decadencia. Si le quitamos a la vida el valor intrínseco que tiene entonces estaremos rumbo a la deshumanización de la humanidad.

Señores diputados y senadores, Hoy vengo a pedirles como argentino, como persona de fe, como padre y como abuelo que consideren seriamente lo que van a hacer. El pueblo argentino no va a quedarse cruzado de brazos mientras aquellos que los deben representar solo son obsecuentes a una agenda globalista de control demográfico para “economizar recursos” el pueblo argentino espera que ustedes los representen con dignidad.

Para finalizar quiero recordar un texto de la biblia que se encuentra en Exodo 23: 7 y dice “Aléjate de la mentira. No condenes a muerte al justo e inocente porque yo (dice el Señor) no tendré por inocente al culpable. Que Dios los bendiga y que Dios bendiga a la Argentina.