martes, 31 de enero de 2023

El caso Lucio y una gran disyuntiva. ¿Puede un cristiano estar a favor de la Pena de Muerte?

 


El caso Lucio y una gran disyuntiva.

¿Puede un cristiano estar a favor de la Pena de Muerte?

 

El aberrante crimen de Lucio Dupuy, con los terribles agravantes de tortura, abuso de parte de su madre y la pareja de esta, sumado a la tendenciosidad de la mayoría de los medios a invisibilizar el caso está generando en gran parte de la sociedad toda clase de sentimientos.

Entre ellos el pensamiento de la pena capital, y entre muchos existe el “filtro del prejuicio” o postura heredada acerca de lo “anticristiano” de la misma.

 

Lo primero que necesitamos saber es que la pena de muerte originalmente fue establecida por Dios para “equilibrar la balanza de la justicia” y por siglos fue cumplida, respetada y nadie hubiera pensado en cuestionarla.

 

Éxo 21:12 El que hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá.

 

Este solo pasaje pone en evidencia que Dios es quien establece esa pena por lo cual, mal podría haber estado en contra de ella.

 

Aunque ya antes de esto, luego de haber tenido que prácticamente destruir a la humanidad con el diluvio, Dios, renueva su pacto con Noe, y entre otras instrucciones le dice:

 

Gén 9:6 El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada;

porque a imagen de Dios es hecho el hombre.

 

Los pasajes se repiten en diferentes oportunidades y la “Ley del Talión” ha regido las civilizaciones por miles de años.

 

Lev 24:19 y 20 Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho:

rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que haya hecho a otro,

tal se hará a él.

 

Deu 19:21 Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente,

 mano por mano, pie por pie.

 

Estos textos al igual que muchos otros ponen en evidencia el concepto de “Justicia equitativa y Proporcional” la cual se ha ido eclipsando por los conceptos de misericordia y derechos humanos.

 

Muchos hasta acá estarán cuestionando la fundamentación en el antiguo testamente, pero ¿podemos justificar teniendo en cuenta el nuevo pacto? ¿Qué hay con eso que antes de Jesús las personas eran “almas vivientes” mientras que ahora son “espíritus vivificados”?

 

Sin entrar en otro debate teológico al respecto de este último punto, debemos analizar el contexto histórico de varios textos y circunstancias.

 

La primera es La biblia no destaca ningún aspecto negativo respecto a la pena de muerte de Jesús, excepto su inocencia. Nunca vemos a ningún escritor del Nuevo Testamento escribir en contra de esta “condena”, de hecho, cuando Pablo nos dice de sujetarnos a las autoridades (texto que por cierto sirvió para que miles de cristianos dejen de congregarse) hace la siguiente mención:

 

Rom 13:1-4 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad

sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste;

y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.

 

Note la última frase (énfasis mío) Pablo describe el uso de la espada y es bien sabido que el Imperio Romano ejercía la pena capital, razón por la cual Pablo indirectamente pone en evidencia que esto no es “un ejercicio anticristiano” sino más bien un acto de justicia Divina.

 

Volviendo al concepto de “Justicia equitativa y Proporcional” y yendo al ámbito empírico, podemos ver que la falta de esta promueve un libertinaje y aumento de excesos de violencia, por otro lado, si bien es cierto que el rol de la iglesia está relacionado con la misericordia, el del estado lo está con la justicia y es justamente la falta de justicia (equitativa y proporcional) la que promueve la desigualdad que genera más violencia.

 

Particularmente no estoy a favor de la pena de muerte, pero de ninguna manera puedo decir que un estado que la ejerce justa y equitativamente esté actuando “contra la voluntad de Dios”

No sé qué sucederá con las asesinas de Lucio, pero sin duda alguna arrebataron la vida de un inocente y aunque la Justicia nunca podrá restituir el mal ocasionado y así ser lo suficientemente justa, algunos (o por lo menos yo) me quedo pensando en el concepto de “justicia equitativa y Proporcional” que por algo Dios mismo estableció.