La vida tiene muchas vueltas, y cada uno de nosotros, como
caminantes, como viajantes de esta vida, transitamos los caminos de esta vida y
en algunas ocasiones tomamos la vuelta, la curva, el camino equivocado.
Lamentablemente esos errores traen consecuencias que muchas
veces nos perjudican no solo a nosotros mismos sino también a los demás.
Muchas veces una mala decisión respecto a un trabajo, un
negocio o una compra, por ejemplo, trae perjuicios económicos, que afectan a nuestro
entorno.
Otras veces nos equivocamos en realizar una determinada
actividad y/o trabajo y esto puede afectar a toda una línea de producción y aun
la reputación de una empresa en la cual trabajamos.
Un error en el departamento de recursos humanos, que
contrata a la persona equivocada, trae trastorno a otras áreas de la misma
empresa.
Pero, ¿Qué pasa con aquellos que tenemos responsabilidades
espirituales? ¿ Sera que somos perfectos y no cometemos errores?¿nuestros consejos,
puntos de vista, actos, decisiones, etc. ¿son siempre perfectos? ¿será que también
tendremos una oculta doctrina de infalibilidad de los ministros?.
Difícilmente me encuentro con ministros disculpándose por
errores cometidos. Parece que siempre es mas fácil seguir culpando al otro, o
al diablo que en definitiva parece nunca terminar defendiéndose de nada….
Hace algunas semanas, escribí una nota titulada “Falsos
Profetas” en la cual, en un párrafo escribo literalmente así; Anoche, por una
circunstancia en la que alguien me lo menciono, visité el muro de Facebook del
“apóstol Max Lopardo” (por ejemplo) y tiene una foto en la cual “ofrece” ungir
a aquellos que se coloquen debajo de su “cobertura” luego de otra que tiene en
la que indica que esta buscando obreros para su ministerio, como quien busca un
empleado administrativo, o un jefe de personal para su empresa, una verdadera
locura!! Y en dicha nota YO ME EQUIVOQUE!. Juzgue precipitadamente
a alguien a quien No conocía ni siquiera por teléfono y saque conclusiones “porque
alguien” tenía una información (equivocada) y yo de manera precipitada e
inmadura involucre el nombre de este apóstol manchando su nombre y reputación
gratuitamente.
Hoy puedo hacer la aclaración, puedo decir
que me llamo por teléfono caballerosamente, no para exigirme una explicación,
sino para darme una. Me bastaron solo unos segundos de conversación para darme
cuenta que había cometido un error.
Dicho esto, y extendiendo mis más sinceras
disculpas al ap. Max Lopardo con quien espero poder entablar una relación de
cordialidad de aquí en adelante me pregunto, ¿Cuántos más errores habré
cometido sin saber? ¿a cuántas personas puedo haber juzgado antes de tiempo? ¿Cuántos
consejos equivocados habré dado?.
Seria fácil caro lector juzgarme ahora a mi,
y pensar que seguramente se debe a “falta de oración”, “falta de revelación” o
un sinnúmero de razones mas pero permítame sugerirle que por un instante,
analice su propia vida, y medite… quien sabe, no soy el único que comete
equivocaciones.
Que el Señor tenga misericordia y que nos de sabiduría
y humildad, para seguir siéndole útiles a pesar de tener tantas equivocaciones.
Que el Señor te bendiga.

No hay comentarios:
Publicar un comentario