Política en tiempos de Grieta.
Hoy en día, en una sociedad fragmentada, todos buscan
congraciarse con los diferentes espacios. Con excepción de los extremos, el
resto es capaz de negociar con Dios y con el diablo si eso les fuera posible, y
cualquier vestigio, cualquier señal o asomo del pasado que haga que determinado
sector me identifique, será rápidamente capitalizado para captar la mayor
cantidad de votos posibles de ese sector.
El voto provida duro, aquellos para los cuales la postura en
contra de la despenalización del aborto es definitoria, es de entre un 8 y un 9
% de la población. Nada despreciable por cierto.
El voto de los proaborto, aquellos para los cuales la postura
a favor de la despenalización es definitoria es similar pero, ningún candidato
de derecha o centroderecha podría capitalizar esos votos aunque se manifieste a
favor del aborto (ahí está el acto de idiotez de muchos políticos) ya que esta parte
de la sociedad ya tiene representantes y se encuentran en la izquierda, en
todas sus coloridas versiones.
En este escenario, cualquier candidato que no pueda ser vinculado a la izquierda, o al movimiento abortista, se convierte en una alternativa válida a la hora de colocar el sobre en las urnas, pero… cualquier candidato es bueno?, Realmente lo hacen pensando en la causa?
Un análisis superficial y hasta ingenuo nos hace pensar que
un candidato “sin posibilidades” se inmola por la causa, pero esto no sería tan
así, ya que un 7/10 % de votos llegando a un ballotage te permite negociar, con
el candidato con quien más afinidad política tengas, algún cargo en el
ejecutivo (por ejemplo si yo viniese del ámbito de la medicina, podría negociar,
salud, o si fuese del ámbito de la docencia podría negociar educación, o si
fuese policía o militar podría negociar seguridad o defensa) por lo cual,
aunque la cantidad de votos posiblemente solo me permita ingresar uno solo
diputado, y este en el mayor ámbito de concentración de votos (Provincia de
Buenos Aires por ejemplo) si me permitiría a mí, que soy tan bueno, negociar mi
próximo puesto de trabajo.
Algún bien pensado me dirá “ese es un suicidio político”,
pero si analizamos que algunos próvidas y cristianos (aun ministros) deciden
apoyar y promover a Espert, otros van con Fernández – Fernández, y otros tanto
con el PRO… claramente nos damos cuenta que en nuestro bendito país, TODO ESTA
PERMITIDO!
Hoy, diferentes referentes se han diseminado y nadie
capitaliza el núcleo duro de los militantes próvida, el gobierno de Macri ha
utilizado estructuras ocultas para desalentar sistemáticamente la creación de
un partido próvida, personas afines al gobierno, desde las mismas entrañas del
movimiento han tejido una telaraña de confusión y desanimo, que llevaron a
muchos a estar peleados políticamente al día de hoy, lo que hace que el voto próvida
YA ESTE ATOMIZADO. “Ningún reino dividido puede prevalecer”, y quienes se
encargaron de atomizar el voto, conocen bien este principio.
Por mi parte, al día de hoy no soy precandidato a nada.
Cuando depuse mi candidatura no lo hice para negociar, sino para dar el ejemplo
de lo que significa unirnos. Cuando alguien dice “yo quiero la unidad, únanse a
mi” en realidad no está uniendo, está capitalizando debajo suyo la mayor cantidad
de “figuritas” para atraer la mayor cantidad de votos y esta es la única señal de unidad de muchos de los candidatos que hoy están en carrera (Motivo por el cual estamos atomizados, no hubo dialogo, así que deberíamos analizar el grado de responsabilidad y/o culpabilidad de cada uno) Por otra parte, la
ciudad de Buenos Aires no tiene al día de hoy ningún partido que tenga
candidatos que me representen, por lo menos no que hayan dado a conocer, Ya que
el solo hecho de decir “soy próvida” es suficiente. Necesitamos políticas educativas,
de salud, de seguridad y de manera especial una política económica que saque a
nuestro amado país de la crisis que vive desde hace décadas.
La pregunta que yo me hago es, ¿en este escenario que nos
conviene? Y lo que nos conviene es esperar, en principio no está todo dicho, no
creamos que solo hay una opción, no nos dejemos engañar por candidatos que nos
hacen creer que ya tenemos que definir nuestro voto, no es así. De hecho las
listas se cierran el 22 de Junio y las elecciones PASO nacionales son el 11 de
Agosto, tiempo más que suficiente para evaluar propuestas, analizar candidatos,
y en el caso de los cristianos pedir a Dios su dirección acerca de a quien
debemos impulsar con nuestro voto.
No sé si será este año, el que comencemos a cambiar el color
de nuestros gobernantes, espero que sí, ya que la coyuntura política parece
excepcional, pero también han sido excepcionales las operaciones políticas realizadas
en contra de este movimiento aun cuando muchas, se han presentado como a favor
del mismo.
Cierro esta reflexión con el
texto bíblico que mas me identifica en esta circunstancia.
“Cuando gobierna el Justo, el pueblo se
alegra.
Cuando Gobierna el impío, el pueblo sufre”

No hay comentarios:
Publicar un comentario