viernes, 1 de enero de 2021

¿Estamos en Guerra?

Para empezar, hagamos un poco de historia.

  • En las repúblicas griegas de Esparta y Atenas la asamblea del pueblo decidía la guerra.
  • Los romanos no empezaban las hostilidades sin mandar sus heraldos al pueblo de quien exigían satisfacción para hacerles comprender que desde aquel día eran mirados como enemigos. 
  • Los germanos tomaban un prisionero, le hacían combatir con uno de sus más valientes soldados y por las resultas de la pelea, juzgaban del éxito de la guerra.
  • En la Edad Media, a imitación de los romanos, mandaban los reyes de armas para anunciar la suspensión de las relaciones pacíficas. 
  • Los francos enviaban aviso del día en que rompían las hostilidades. Posteriormente, la retirada de embajadores se consideró el primer paso de enemistad para manifestar la cesación de correspondencia pacífica

Por otro lado, debemos entender cuáles son las causar por la cuales se puede, o debe, declarar la guerra. Las causas más comunes de una Declaración de estado de guerra (denominadas "Casus belli") son:

  • Agresión al territorio, bienes o patrimonios de ciudadanos o ciudadanos de un país o un territorio.
  • Invasión, ocupación no autorizada o algún acto intrusivo.
  • Actos hostiles relevantes por parte de un país que malogran un tratado establecido o la convivencia armónica.
  • Incumplimiento de tratados.
  • Actos terroristas.
  • Amenaza evidente sobre el bien nacional.
  • Amenaza al orden interno.

Muchas veces existen acciones diplomáticas que intentan frenar, detener el acto beligerante pero ¿Qué hacer cuando estas fracasan?

  • La situación de guerra se da, muchas veces, por el fracaso de la vía diplomática en la resolución de conflictos internacionales y representa la imposibilidad de lograr un acuerdo de paz entre dos o más naciones beligerantes. 
  • Con esto las parte beligerantes llaman a la movilización de sus fuerzas armadas y a la iniciación de actos de guerra. 
  • La agresión y actos de asesinatos contra la población civil son catalogados como Crímenes de Guerra o contra la humanidad.

No verlo con la debida anticipación, y continuar de un lado las acciones “diplomáticas” mientras el enemigo avanza en su plan de ataque y conquista nos pone en una situación de clara desventaja dándole al enemigo la posibilidad de ganar territorio y así facilitar su victoria.

Es necesario entender que la guerra de la que hablamos es una guerra ideológica y por lo tanto ESPIRITUAL. El apóstol Pablo en Efesios 6:12 dice lo siguiente: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestesy unos versículos mas adelante describe su rol en esta batalla… en los Vs. 18 y 19 dice “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;  y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio”

Había personas que se dedicaban a la oración, pero estaban los que se dedicaban a la proclama. Los que oraban lo hacían indefectiblemente A FAVOR de quienes realizaban la proclama. Los respaldaban, animaban, respetaban… ¡NO LOS CRITICABAN, EVALUABAN Y JUZGABAN!

Ya en su carta a los corintios 10:3-5 se expresa más claramente cuando describe que: aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo…

Pablo entendía perfectamente que la predicación del evangelio era el anuncio de “la verdad en amor” pero el amor no es la manifestación romántica y permisiva que se calla por temor a ser rechazado. NO! El amor es el poder incontenible que nos lleva a no callar la verdad.

Este no es un llamado a tomar las armas, sino a equiparse intelectual, cognitiva, emocional y espiritualmente, sabiendo que nuestro enemigo lo viene haciendo desde hace MUCHOS AÑOS.

Ni por un segundo creas que son esas adolescentes con pañuelo verde atado al cuello el enemigo, ellas son rehenes de un sistema perverso y corrupto que aquellos que tienen ambición de poder manipulan desde sus cargos políticos y/o periodísticos a efectos de causar una destrucción sistemática de su identidad y pertenencia. Ellas ya perdieron. No tienen identidad, ni expectativas de maternidad o familia, ni patria ni Dios, ni fe ni esperanza. Ellas ya no tienen nada. Los gobernantes corruptos las usan y a su vez son usados por los grupos y familias pertenecientes a la Elite Mundial que están controlando esta Caos Global, para poder establecer un Nuevo Orden Mundial (club Bilderberg, Ford Fundation, The Open Society Foundations y George Soros, Familia Rothschild, Rockefeller, etc. Etc. Etc.) Y estos a su vez siguiendo el plan tejido desde las tinieblas mas profundas del mismo infierno y por el mismísimo Satanás

Tenemos un enorme desafío por delante que tiene que ver con diseñar las estrategias a desarrollar en esta guerra. Está claro que no todos tendremos la misma visión de cómo encarar esta batalla. Algunos deberán continuar con sus oraciones, tal vez un poco más enfocadas. Otros seguirán en el frente de batalla, recibiendo ataques y alguna que otra bala del “fuego amigo” solo por estar en un lugar de avanzada (deberemos revisar y prestar atención acerca de quién es nuestro verdadero enemigo).

Lo cierto es que, aunque el 2020 se terminó con una batalla perdida, esta es una extraordinaria oportunidad para revisar la estrategia, reorganizar a la tropa, animarnos unos a otros y entender que, si los diferentes batallones pierden tiempo y energía culpándose, menospreciándose y hasta atacándose mutuamente los resultados seguirán siendo lamentables. Pero si por un momento entendemos quien es el enemigo, cual es la verdadera lucha que debemos enfrentar posiblemente, solo posiblemente, podamos hacer alguna diferencia para las generaciones que nos sucederán.


No hay comentarios:

Publicar un comentario