El caso
Lucio y una gran disyuntiva.
¿Puede un cristiano estar a favor de la Pena de
Muerte?
El aberrante crimen de Lucio
Dupuy, con los terribles agravantes de tortura, abuso de parte de su madre y la
pareja de esta, sumado a la tendenciosidad de la mayoría de los medios a
invisibilizar el caso está generando en gran parte de la sociedad toda clase de
sentimientos.
Entre ellos el pensamiento
de la pena capital, y entre muchos existe el “filtro del prejuicio” o postura
heredada acerca de lo “anticristiano” de la misma.
Lo primero que necesitamos
saber es que la pena de muerte originalmente fue establecida por Dios para “equilibrar
la balanza de la justicia” y por siglos fue cumplida, respetada y nadie hubiera
pensado en cuestionarla.
Éxo 21:12 El que
hiriere a alguno, haciéndole así morir, él morirá.
Este solo pasaje pone en
evidencia que Dios es quien establece esa pena por lo cual, mal podría haber
estado en contra de ella.
Aunque ya antes de esto,
luego de haber tenido que prácticamente destruir a la humanidad con el diluvio,
Dios, renueva su pacto con Noe, y entre otras instrucciones le dice:
Gén 9:6 El que
derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada;
porque a imagen de Dios es hecho el
hombre.
Los pasajes se repiten en
diferentes oportunidades y la “Ley del Talión” ha regido las civilizaciones por
miles de años.
Lev 24:19 y 20 Y el que
causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho:
rotura por rotura, ojo por ojo, diente por
diente; según la lesión que haya hecho a otro,
tal se hará a él.
Deu 19:21 Y no le compadecerás; vida
por vida, ojo por ojo, diente por diente,
mano por mano, pie por pie.
Estos textos al igual que
muchos otros ponen en evidencia el concepto de “Justicia equitativa y Proporcional” la cual se ha ido eclipsando
por los conceptos de misericordia y derechos humanos.
Muchos hasta acá estarán cuestionando
la fundamentación en el antiguo testamente, pero ¿podemos justificar teniendo
en cuenta el nuevo pacto? ¿Qué hay con eso que antes de Jesús las personas eran
“almas vivientes” mientras que ahora son “espíritus vivificados”?
Sin entrar en otro debate teológico
al respecto de este último punto, debemos analizar el contexto histórico de
varios textos y circunstancias.
La primera es La biblia no
destaca ningún aspecto negativo respecto a la pena de muerte de Jesús, excepto
su inocencia. Nunca vemos a ningún escritor del Nuevo Testamento escribir en
contra de esta “condena”, de hecho, cuando Pablo nos dice de sujetarnos a las
autoridades (texto que por cierto sirvió para que miles de cristianos dejen de
congregarse) hace la siguiente mención:
Rom 13:1-4 Sométase
toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad
sino de parte de Dios, y las que hay, por
Dios han sido establecidas.
De modo que quien se opone a la autoridad,
a lo establecido por Dios resiste;
y los que resisten, acarrean condenación
para sí mismos.
Porque los magistrados no están para
infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la
autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios
para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque
no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al
que hace lo malo.
Note la última frase (énfasis
mío) Pablo describe el uso de la espada y es bien sabido que el Imperio Romano ejercía
la pena capital, razón por la cual Pablo indirectamente pone en evidencia que
esto no es “un ejercicio anticristiano” sino más bien un acto de justicia
Divina.
Volviendo al concepto de “Justicia equitativa y Proporcional” y
yendo al ámbito empírico, podemos ver que la falta de esta promueve un
libertinaje y aumento de excesos de violencia, por otro lado, si bien es cierto
que el rol de la iglesia está relacionado con la misericordia, el del estado lo
está con la justicia y es justamente la falta de justicia (equitativa y
proporcional) la que promueve la desigualdad que genera más violencia.
Particularmente no estoy a favor de la pena de muerte,
pero de ninguna manera puedo decir que un estado que la ejerce justa y
equitativamente esté actuando “contra la voluntad de Dios”
No sé qué sucederá con las
asesinas de Lucio, pero sin duda alguna arrebataron la vida de un inocente y aunque
la Justicia nunca podrá restituir el mal ocasionado y así ser lo
suficientemente justa, algunos (o por lo menos yo) me quedo pensando en el
concepto de “justicia equitativa y Proporcional” que por algo Dios mismo
estableció.

Un hombre de Dios de gran relevancia fue el rey David , ocupó el lugar de juez justo cuando le ordenó a su hijo en relación a un hombre asesino: no lo dejes llegar a viejo porque mató en tiempo de paz ., y también cuando , sin saber dio un veredicto de muerte sobre sí mismo juzgando en la muerte de Urías... Creo que en Argentina hace mucho tiempo existe una atmósfera de guerra ideológica , en la que , funcionarios que compraron trenes obsoletos causando la muerte de decenas de trabajadores, y luego por pertenecer al grupo o sector del poder que gobierna , son liberados en poco tiempo, Las leyes y la justicia en Argentina están infectadas de corrupción, y personas como Lucio y mucha gente inocente caen víctimas de esta doble vara .
ResponderEliminarYa no estamos bajo la ley sino bajo la gracia, Jesús puede salvar al peor de los pecadores, hay Miles de testimonios de personas convertidas en las prisiones, el dueño de la vida es Dios.
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