lunes, 27 de junio de 2016

APASIONADOS


Sonrío frente a la notebook de solo pensar en la cantidad de cosas que podría escribir acerca de esta cuestión tan inherente al género humano, pero que alcanza una magnitud extraordinaria en nosotros, los argentinos.



Amistades, relaciones, negocios, estudios, deportes, cada faceta de nuestra vida se ve “contaminada” por esta característica, pero de entre todas quiero hablar o mejor, escribir, de fútbol.



Me fui a dormir con la tristeza de haber visto a nuestra selección perder una vez más una final, y otra vez después de los 90, otra mas sin hacer goles…

Me desperté, con la noticia que Messi, había renunciado a la selección y eso me hizo reflexionar. ¿Cómo se puede renunciar a la selección?, me suena a algo así como renunciar a ser argentino!, es como si dijera me gusta el futbol, pero no quiero saber mas nada con la celeste y blanca… y a partir de ahí multitud de voces que opinan, juzgan, defienden y atacan…

Todos con pasión. Una pasión exacerbada que solo puede asimilar quien la comprende, la vive, la sufre y la practica…



Esa pasión que hace que el mejor del mundo pase a ser un “pecho frío” en pocos minutos. Esa pasión que nos convierte en resultadistas absolutos incapaces de analizar nada y que lo único que juzgan son los resultados y… esta bien. Porque así somos. Pasamos del amor al odio. Del desconocimiento al encantamiento (en una relación por ejemplo) y de ahí a la desilusión o el odio… todo en horas o días.



El problema de Messi es que no entiende ese apasionamiento argento, el creció en Europa, lejos de esta locura colectiva emocional que todo sea lo mejor o lo peor, sin grises ni puntos medios. El, quien no desarrollo nuestra “capacidad emocional” porque tuvo una vida diferente, cree que el rechazo y la crítica de todos o casi todos los argentinos es una opinión y no entiende que solo es una reacción…



Maradona fue criticado, y ni hablemos del resto de los jugadores que siendo goleadores y/o jugadores exquisitos fueron tildados de patadura, amargos, vendidos y que se yo cuanto titulo mas les supimos otorgar… El gran problema es que antaño los jugadores crecían acá, eran como el resto de los mortales que habitamos la argentina capaces de reaccionar, acercándose al alambrado de la cancha y mandando vaya a saber donde al hincha que criticaba. Pero ahora eso termino. Ahora los jugadores son empresarios multimillonarios de Europa que incorporaron un Lifestyle superior y en alguna parte de su inconsciente están convencidos que son incuestionables.



No es así Messi & Cia. Ustedes son tan cuestionables como el resto de los mortales, con la diferencia que practican una actividad que moviliza emociones extremas, por eso es que los aplausos son extremos cuando todo sale bien y las criticas también lo son, cuando las cosas salen mal.



Esta es nuestra naturaleza, así somos, así nos va. Quiera Dios que algún día cambiemos un poco pero mientras tanto acostúmbrense, ser el mejor o el peor solo es cuestión de un resultado.

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