miércoles, 15 de junio de 2016

LA PATRIA INMORAL


Empecemos por entender que cuando hablamos de Inmoralidad, no siempre hablamos de ilegalidad. Ya que algunos valores están por encima de las leyes y mucho mas de sus aplicaciones.

La moralidad o inmoralidad tiene referencia con las acciones o conductas de las personas con respecto al bien y al mal, o lo que es relativo a ellas. Que no pertenece al orden jurídico, sino a la conciencia o el respeto humano.

Tal vez, encerrar a un auto mas pequeño, insultar al otro, hacer un gesto, o incluso decir un “piropo” subido de tono a una persona nunca sea punible de un castigo legal, pero son claramente muestras de inmoralidad.

La inmoralidad esta presente en la humanidad desde que el hombre existe, el simple hecho de existir la moralidad, da lugar a la existencia de la inmoralidad. O sea, los valores que existen, dejan al descubierto la trasgresión de los mismos, y cuanto mas fuertes sean los valores, mayores podrán ser los actos de inmoralidad.

Entonces ¿es mejor no tener valores, para que no haya inmoralidad?. Todo lo contrario, es necesario que los valores sean cada vez más fuertes y mas altos, para que la inmoralidad quede expuesta y para que el orden sea cada vez mayor y no a la inversa como muchas veces parecería estar sucediendo.

Cuando los valores se multiplican, se refuerzan, se enseñan (en la teoría y en la práctica). Cuando se premia a aquellos que enarbolan la bandera de estos valores mas que a los otros, cuando insistimos es sostener los mismos aun cuando parte de la sociedad nos acuse de pacatos, entonces luchamos de frente contra el aumento y la propagación de la inmoralidad.

Por el contrario, cuando vamos siendo seducidos por el avance de una pseudo postmodernidad, y cedemos nuestros valores, aceptando como correcto lo incorrecto y llamamos Normal, a algo que solo es común (la repetición de un acto no lo convierte en correcto) entonces ingresamos en un proceso de insensibilidad peligroso en el cual pronto veremos de manera frecuente algo que antes nos resultaba extraño y eso, pasara a ser en nuestra percepción mental algo que “no es tan malo”

Este es el proceso por el cual se infiltra en nuestra mente la violencia, sexualidad desordenada, lenguaje obsceno, trato de los semejantes y muchas otras cosas que antes hubiéramos rechazado de plano pero que hoy vemos como “normales” aunque solo sean frecuentes.

Así, bajamos nuestro índice personal de moralidad, y simultáneamente subimos el de inmoralidad. Así es como comenzamos a aceptar determinadas escenas en TV que nos terminan resultando cómicas, y antes nos hubieran sido vergonzantes. Es entonces que los delitos mayores, bajan de categoría, dejan de ser gravísimos para convertirse en graves, y los graves solo son bochornosos…

Es en ese punto donde un político puede aparecer con una ametralladora, una bolsa de 9 millones de dólares y otras tantas cosas, intentando ocultarlo en un convento (al cual por cierto asistía con frecuencia) y… no nos sorprende tanto… en algún punto, todos sospechamos que cosas así suceden. Después de todo ya vimos videos comprometedores con otras personas vinculadas al poder y en el inconsciente colectivo de la sociedad en mayor o menor medida “todos roban”

La decadencia real de una sociedad no esta en el déficit fiscal, la inflación, o la desocupación. Esos son problemas a resolver, claramente, pero la verdadera decadencia de una sociedad, es cuando va perdiendo la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo. Cuando algo bueno y simple como devolver los 20 pesos de mas que te dio el cajero del supermercado se convierte en algo extraordinario y cobrar 30 pesos de mas, es algo ordinario. Es entonces que entramos en un camino de descenso peligroso del cual es muy difícil recuperarse y ese, es el camino en el que hoy nos encontramos.

Isa 5:20 - 23 ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!
¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!
¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!

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