Vivimos en un mundo completamente extraño, donde las
personas crean dioses a su propia imagen y los adoran, pero cuando alguien
adora al Dios Eterno… “esta loco”, un mundo en el cual la palabra maestro, solo
tiene valor cuando se la aplicamos a un deportista o artista que, por otra
parte, gana cien veces mas que un “maestro” de verdad.
Estamos convencidos que cada uno de nosotros tenemos lo
necesario para cambiar el mundo, pero no podemos siquiera empezar cambiando
nosotros mismos.
Nos sentimos con autoridad de opinar de todo y encontrar
soluciones (las cuales son tan simples que no nos podemos explicar como los demás
no se dan cuenta) pero nuestros propios problemas, los cuales son mucho mas
simples, continúan sin ser resueltos.
Vivimos en un mundo en el cual las parejas heterosexuales quieren
cada vez menos compromiso al tiempo que las parejas homosexuales luchan porque
se legitime el matrimonio entre ellos.
Estamos llenos de hipocresía, pero nos sentimos honestos y
desde lo mas simple (como dar Like en una publicación que nunca leímos ni nos
interesa) hasta lo mas complejo, cuenta con la complicidad silenciosa de
nuestra mentira.
Convivimos con la inmoralidad, le damos un soborno al policía
para que no nos haga la infracción, pero criticamos a nuestros gobernantes
porque hacen lo mismo, solo que a gran escala.
No nos incomoda, mentirle a nuestra pareja, nuestros hijos o
nuestros padres, y ni siquiera valoramos las mentiras como tal, sino como
simple “excusas para no herir” o simplemente “mentiras piadosas”
Vivimos rodeados de la más grotesca y burlona injusticia
social y tratamos de justificarla a través del “merecimiento” como si nacer en
tal o cual familia te hiciera más o menos merecedor de algo, como por ejemplo
OPORTUNIDADES.
Estamos colmados de insatisfacciones, con nuestro físico,
nuestro trabajo, nuestra vida, siempre anhelando lo del “otro” que posiblemente
este anhelando lo nuestro.
Buscamos guarderías de todo el día para nuestros hijos y Geriátricos
para nuestros padres y después compramos un perro para que nos haga compañía…
Vivimos en un mundo incomprensible, repleto de violencia y
de estupidez. En la calle, en el comercio, en la familia…
Las personas no caminan a sus trabajos para no perder
tiempo, un tiempo que después utilizan para “caminar” en la cinta del gym…
Nos perdemos de los amaneceres y cada maravilla que la vida
nos regala en vivo, para después disfrutarla en TV o Youtube…
Dejamos de comunicarnos con aquellos a quienes amamos, y
viven con nosotros, para comunicarnos muchas veces con extraños, lejanos, tal
vez porque sea más fácil engañarlos.
Vivimos en un mundo incomprensible y a la vez incomprensivo.
Nadie nos comprende, y por eso nos sentimos solos a pesar de la multitud con la
que convivimos.
En medio de esta Locura, hay un Dios, uno verdadero que te
comprende a pesar de tus particularidades personales. Uno que te acepta. Uno
que te ama. Uno que te quiere dar la oportunidad de volver a empezar.
Ese Dios Eterno, hoy quiere entrar en contacto contigo y
aunque eso también sea incomprensible… NO DESPERDICIES ESTA OPORTUNIDAD.

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